Un relato colectivo
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Re: Un relato colectivo
Buscó en su mente la manera de que él le pareciera indiferente. De un plumazo dejó las lágrimas para otra ocasión y sacudió su pelo hacia atrás antes de formular la pregunta.
-¿Qué haces aquí? -dijo con una frialdad premeditada.
-Estás empapada, vamos a subir y hablamos - respondió Daniel buscando esa mirada que tan bién conocía.
-No me digas que ahora te preocupas por mi que me da la risa - y de repente sus ojos se llenaron de lágrimas.
- Vamos, no seas irónica. Por lo menos dame la oportunidad de explicarte...
Raquel cortó la frase porque ya sin control las lágrimas se habían adueñado de todo su ser. Entró en el portal y subió las escaleras todo lo deprisa que pudo. Esta vez la llave de la puerta entró a la primera y tras dar un portazo tremendo, se derrumbó tras la puerta como cuando era pequeña y su madre se iba sin ella.
-¿Qué haces aquí? -dijo con una frialdad premeditada.
-Estás empapada, vamos a subir y hablamos - respondió Daniel buscando esa mirada que tan bién conocía.
-No me digas que ahora te preocupas por mi que me da la risa - y de repente sus ojos se llenaron de lágrimas.
- Vamos, no seas irónica. Por lo menos dame la oportunidad de explicarte...
Raquel cortó la frase porque ya sin control las lágrimas se habían adueñado de todo su ser. Entró en el portal y subió las escaleras todo lo deprisa que pudo. Esta vez la llave de la puerta entró a la primera y tras dar un portazo tremendo, se derrumbó tras la puerta como cuando era pequeña y su madre se iba sin ella.
Re: Un relato colectivo
En esos momentos pasaron todas las imágenes que su mente buscó, las peores, las más tristes, era lo único le impedia levantarse abrir la puerta y gritarle que volviera. Sabía que cada recuerdo era como un puñal que atravesaba su corazón y le hacía sentir tal daño que su mente se nublaba, pero lo deseaba así, fuerte, intenso, todo menos ceder. Poco a poco se levantó del suelo y casi deslizandose por la brillante madera, de sirigió al baño, dejó correr el agua hasta que esta se puso tibia y sin pensárselo se introdujo en la ducha. Sintió como el agua iba empapando sus ropas, poco a poco, mientras respiraba lentamente, se fue relajando y se dejó llevar por ese momento tan reparador. No pudo precisar cuanto tiempo se pasó allí dentro, pero mientras se desprendia de las ropas mojadas fue volviendo a la realidad.
Lo había hecho, se decía, había sido capaz aquella vez de cerrar la puerta, la primera vez, pero había sucedido y de pronto comenzó a sentirse mejor, cada vez más, como satisfecha, mas segura de si misma. Aquel asalto lo habia ganado ella, por primera vez, cierto, pero estaba segura que a ese le segirian otros muchos, porque de pronto ya no sentía miedo.
Lo había hecho, se decía, había sido capaz aquella vez de cerrar la puerta, la primera vez, pero había sucedido y de pronto comenzó a sentirse mejor, cada vez más, como satisfecha, mas segura de si misma. Aquel asalto lo habia ganado ella, por primera vez, cierto, pero estaba segura que a ese le segirian otros muchos, porque de pronto ya no sentía miedo.
No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano
Jacinto Benavente.
Jacinto Benavente.
Re: Un relato colectivo
Sonó el teléfono. Estuvo tentada en salir corriendo del baño para irlo a coger, pero no, esta vez no lo haría. Recordó las infinitas veces esperando esa llamada que nunca llegó. Tardes enteras imaginando su voz, inventando palabras de amor que rara vez escuchó de su boca. Ya era otro tiempo. Se lo decía una y otra vez con cada timbrazo que sonaba. Por fin saltó el contestador; no pudo evitar sentarse a su lado para escucharlo:
- Raquel, cariño, sé que estás ahí, por favor coge el teléfono...Si me dejaras explicarte por qué te hice llegar esa nota... sabes que lo último que quiero es hacerte daño... por favor... quizá si me escucharas... Esta bién. - su tono cambió y ella fue capaz de imaginar su gesto- Si en algún momento quieres hablar conmigo, ya sabes dónde localizarme.
Cuando Daniel colgó, ella se quedó mirando el contestador como si fuera un oráculo.
Sus labios dijeron un adios que ni siquiera ella misma pudo escuchar.
- Raquel, cariño, sé que estás ahí, por favor coge el teléfono...Si me dejaras explicarte por qué te hice llegar esa nota... sabes que lo último que quiero es hacerte daño... por favor... quizá si me escucharas... Esta bién. - su tono cambió y ella fue capaz de imaginar su gesto- Si en algún momento quieres hablar conmigo, ya sabes dónde localizarme.
Cuando Daniel colgó, ella se quedó mirando el contestador como si fuera un oráculo.
Sus labios dijeron un adios que ni siquiera ella misma pudo escuchar.
Re: Un relato colectivo
pero esta vez el adios le salió desde muy dentro.
Con la mente en blanco se fue acercando a su habitación, Una vez allí, abrió el armario y saco de él un cofre de cartón piedra, preciosamente decorado, el cual perteneció a su madre y en el que, como ella, guardó todo tipo de recuerdos de su marido. Hoy, ella hacía lo mismo, y lo guardaba, posiblemente, como lo hubiera hecho ella. Hacía mucho tiempo que no lo había abierto, pero en esos momentos era lo único que deseaba hacer.
Con él en sus manos se sentó en la cama y fue sacando todas las cartas que durante la separación del primer año de estar juntos le había enviado, la primera rosa, hoy marchita, pero primorosamente guardada entre las páginas, un posavasos, el billete del primer viaje que hicieron, una poesía en una servilleta de bar, la primera nota encontrada en la mesita de noche al despertar, y otras, -"Ya vengo, T.Q." -...
Conforme iba pasando su ojos por las letras impresas, estos se llenaron de lágrimas y, silenciosamente, se dejó llevar por una especie de tristeza y emoción. -"El tiempo se hace esterno cuando estoy lejos de ti " - leía una y otra vez en una de las cartas... Se llevó esta a cara y durante segundos la mantuvo prieta sobre sus mejillas. Ella estaba sintiendo lo mismo desde que le cerró la puerta, el tiempo parecía no querer pasar, pero, ¡Cúan distintas eran las razones¡ Comprobó la fecha e hizo sus cálculos, desde hacía diez años no había tenido ninguna de las muestras de mor que allí se encontraban, ¿Cómo no me dí cuenta?, dijo en alta voz, ¿Cómo no fui capaz de interpretar estas ausencias?
Con la mente en blanco se fue acercando a su habitación, Una vez allí, abrió el armario y saco de él un cofre de cartón piedra, preciosamente decorado, el cual perteneció a su madre y en el que, como ella, guardó todo tipo de recuerdos de su marido. Hoy, ella hacía lo mismo, y lo guardaba, posiblemente, como lo hubiera hecho ella. Hacía mucho tiempo que no lo había abierto, pero en esos momentos era lo único que deseaba hacer.
Con él en sus manos se sentó en la cama y fue sacando todas las cartas que durante la separación del primer año de estar juntos le había enviado, la primera rosa, hoy marchita, pero primorosamente guardada entre las páginas, un posavasos, el billete del primer viaje que hicieron, una poesía en una servilleta de bar, la primera nota encontrada en la mesita de noche al despertar, y otras, -"Ya vengo, T.Q." -...
Conforme iba pasando su ojos por las letras impresas, estos se llenaron de lágrimas y, silenciosamente, se dejó llevar por una especie de tristeza y emoción. -"El tiempo se hace esterno cuando estoy lejos de ti " - leía una y otra vez en una de las cartas... Se llevó esta a cara y durante segundos la mantuvo prieta sobre sus mejillas. Ella estaba sintiendo lo mismo desde que le cerró la puerta, el tiempo parecía no querer pasar, pero, ¡Cúan distintas eran las razones¡ Comprobó la fecha e hizo sus cálculos, desde hacía diez años no había tenido ninguna de las muestras de mor que allí se encontraban, ¿Cómo no me dí cuenta?, dijo en alta voz, ¿Cómo no fui capaz de interpretar estas ausencias?
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Jacinto Benavente.
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Re: Un relato colectivo
¿ que sucedio? con estas preguntas en su cabeza María se dirigio a la cocina y se hizo una tila.Soy fuerte y saguire adelante sin él......
Re: Un relato colectivo
Daniel apuraba un vaso de whisky en un ruidoso bar que olía a humo rancio, tanto como la música que sonaba de fondo. Sus pensamientos iban y venían sorbo a sorbo, mientras que el camarero limpiaba aquí y allá, sin quitarle ojo. Quizá la costumbre de ver a clientes preocupados le hizo pensar que aquél hombre tenía un serio problema, algo que iba más allá de un simple lío de faldas.
-¿Se encuentra bién señor? -su voz sonó demasiado educada para ese local.
-Sí, estoy bien. Póngame otro vaso de lo mismo. Con mucho hielo. -contestó sin mirarle a los ojos.
Miró el reloj y recordó que tan sólo quedaban tres hora para el encuentro.
- ¡Chantajistas de mierda! -creyó pensar para sus adentros-
-¿Decía usted algo? - preguntó el camarero que le había oído maldecir.
- Estoooo... no. Dígame lo que le debo.
Salío del bar a toda prisa. En su mente, los ojos de Raquel y en su corazón la pena de no poder contar a nadie lo que estaba sucediendo. Lo único que quería es no implicarla en nada. Quizá decirle adiós fue una equivocación. Quizá tenía que haber compartido todo lo que había pasado en estos últimos años. Quizá dentro de tres horas todo habría acabado. Incluso su vida...
-¿Se encuentra bién señor? -su voz sonó demasiado educada para ese local.
-Sí, estoy bien. Póngame otro vaso de lo mismo. Con mucho hielo. -contestó sin mirarle a los ojos.
Miró el reloj y recordó que tan sólo quedaban tres hora para el encuentro.
- ¡Chantajistas de mierda! -creyó pensar para sus adentros-
-¿Decía usted algo? - preguntó el camarero que le había oído maldecir.
- Estoooo... no. Dígame lo que le debo.
Salío del bar a toda prisa. En su mente, los ojos de Raquel y en su corazón la pena de no poder contar a nadie lo que estaba sucediendo. Lo único que quería es no implicarla en nada. Quizá decirle adiós fue una equivocación. Quizá tenía que haber compartido todo lo que había pasado en estos últimos años. Quizá dentro de tres horas todo habría acabado. Incluso su vida...

Re: Un relato colectivo
Mientras recorria la calle vino a su mente el día que conoció a Raquel. Una sonrisa se dibujó en su rostro, fue un buen día aquel, tan decisivo que hizo que su vida diera un giro de ciento ochenta grados. Dejó las salidas a todas horas, se centró en su trabajo y comenzó a soñar con un futuo maravilloso junto a ella un futuro que despues de los acontecimientos se había esfumado.
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Jacinto Benavente.
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Re: Un relato colectivo
Esta vez no habría vuelta atrás. Llevaba tiempo sintiendo que Daniel se alejaba de ella poco a poco, sutilmente, como si quisiera precipitar la ruptura que ahora inhundaba sus pensamientos y su corazón. Rebuscaba entre los recuerdos para intentar saber cuándo empezó todo aquello, cuándo sintió por última vez que sus ojos se miraban al espejo del alma... Hacía tanto, que le costó retener el último instante en el que sintió ser el uno para el otro. De repente le vino esa voz desconocida al coger el teléfono y que preguntó por Daniel con una sobriedad desmesurada. Recordó que cuando éste terminó de hablar, le cambió el semblante y sus ojos ya no volvieron a mirar con la transparencia a la que estaba acostumbrada... 

Re: Un relato colectivo
Recordaba que lo había visto inquieto y otras muchas veces con la mirada persdida, como ausente y que cuando le hablaba tenía que repetirlo porque no la había escuchado; si era verdad que ultimamente estaba raro ¿quizás por otra mujer?- se preguntó- pero en otras ocasiones por esa causa había mantenido una actitud más bien eufórica, como con prisas por terminar comida, paseo o la reunión con los amigos comunes por lo que habían saltado las alarmas de mujer. y al final se había descubierto todo, ... pero en esta ocasión todo era distinto. Pasaba largas horas sentado, como en otro lugar. Recordando todas estas cosas se dirigió a la cocina y mientras se preparaba una taza de café la imagen de Daniel iba tomando forma, esta vez distinta y recordó que él le había pedido que le escuchara cuando le cerró la puerta ¿Querria decirle lo que realmente le estaba pasando y ella no le dejó? Su corazón le dió un vuelco ¿y si necesitara su ayuda? ¿habría una explicación razonable para su comportamiento? mientras esto pensaba su mirada se posó en la taza de café ya fría y de pronto se precipitó al teléfono y lo descolgó.
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Jacinto Benavente.
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Re: Un relato colectivo
Sabía que no estaba. Daniel era de los que cogía el teléfono nada más sonar. No soportaba ese sonido interminable que se repetía una y otra vez. Decía que era como un lamento. Así que colgó y volvió a marcar otro número:
- Hola Carlos
- ¡Raquel! dichosos los oídos que te...
- ¿Está Daniel contigo?
- No. ¿Pasa algo?
- Todavía no lo sé, pero necesito hablar con él.
- ¿No os habréis mosqueado, verdad?
- Más que eso. Me ha dejado
- ¿Cómooooooooo?
- Ahora no tengo tiempo de explicártelo ni tampoco lo tengo claro como para...
Sus palabras se ahogaron en un llanto. Raquel sabía que Carlos era un hombro amigo con el que podía contar.
- ¿Estás en casa?
- Sí . -Contestó Raquel entre sollozos.
- No te muevas. Llego en quince minutos.
- Hola Carlos
- ¡Raquel! dichosos los oídos que te...
- ¿Está Daniel contigo?
- No. ¿Pasa algo?
- Todavía no lo sé, pero necesito hablar con él.
- ¿No os habréis mosqueado, verdad?
- Más que eso. Me ha dejado
- ¿Cómooooooooo?
- Ahora no tengo tiempo de explicártelo ni tampoco lo tengo claro como para...
Sus palabras se ahogaron en un llanto. Raquel sabía que Carlos era un hombro amigo con el que podía contar.
- ¿Estás en casa?
- Sí . -Contestó Raquel entre sollozos.
- No te muevas. Llego en quince minutos.
relato colectivo
La presencia de Carlos tranquilizó la atmósfera. Abrigada contra el pecho consolaba a la mujer que amaba en secreto. Le susurraba al oído palabras de consuelo vestidas con significados bellos……………..”calma mi chiquitina”, “no llores” “sabes que siempre estaré contigo.”
El desahogo se transformó en silencio y los labios del llamado” amigo” besaban los restos de lágrimas.

El desahogo se transformó en silencio y los labios del llamado” amigo” besaban los restos de lágrimas.

Re: Un relato colectivo
Raquel dio un gran suspiro. Pasó sus manos por la cara, peinó su pelo con los dedos y se dirigió al sofá acurrucándose sobre sí misma antes de empezar a hablar. Carlos sintió que de nuevo Raquel ya no era suya.
-¿Qué ha pasado, Raquel? -dijo Carlos sentándose en el sillón frente a ella.
- La verdad es que no sé por dónde empezar. -contestó mientras borraba con un dedo su última lágrima
- Estooooo...¿Qué te parece si lo haces por el principio? - preguntó queriendo arrancarla una sonrisa
- La verdad es que el principio ha sido el fin. - dijo Raquel abrazándose a un cojín.
- Vamos mujer que no es la primera vez que... -su frase quedó incompleta y la voz de Raquel sonó solemne
- Esta vez es distinto Carlos. Creo, bueno, más bién quiero creer, que a Daniel le está pasando algo.
Esta vez fue Carlos el que se apropió del silencio. Pensó en su amigo y en las últimas veces que se vio con él. Era cierto que hacía tiempo que Daniel no era el mismo de siempre.
-
-¿Qué ha pasado, Raquel? -dijo Carlos sentándose en el sillón frente a ella.
- La verdad es que no sé por dónde empezar. -contestó mientras borraba con un dedo su última lágrima
- Estooooo...¿Qué te parece si lo haces por el principio? - preguntó queriendo arrancarla una sonrisa
- La verdad es que el principio ha sido el fin. - dijo Raquel abrazándose a un cojín.
- Vamos mujer que no es la primera vez que... -su frase quedó incompleta y la voz de Raquel sonó solemne
- Esta vez es distinto Carlos. Creo, bueno, más bién quiero creer, que a Daniel le está pasando algo.
Esta vez fue Carlos el que se apropió del silencio. Pensó en su amigo y en las últimas veces que se vio con él. Era cierto que hacía tiempo que Daniel no era el mismo de siempre.
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relato corto
Se comporta cómo aquella vez que la familia de Rosario lo tenía amenazado.
¿Te acuerdas Carlos? Estuvo sin dormir varios días y andaba triste.
Menos mal que se sinceró pero ahora, de repente , no me quiere y quiere mandar todo a …………………….
!No es normal! Tendrá otra vez problemas en el trabajo?
¡ Lo pasó tan mal cuando la denunció! Será eso……………….?
Carlos solo escuchaba y pensaba que podía ser. Daniel le había comentado que varios compañeros se estaban comportando mal con la nueva. La insultaban y la muchacha estaba siempre con la lágrima en el ojo.
¿Te acuerdas Carlos? Estuvo sin dormir varios días y andaba triste.
Menos mal que se sinceró pero ahora, de repente , no me quiere y quiere mandar todo a …………………….
!No es normal! Tendrá otra vez problemas en el trabajo?
¡ Lo pasó tan mal cuando la denunció! Será eso……………….?
Carlos solo escuchaba y pensaba que podía ser. Daniel le había comentado que varios compañeros se estaban comportando mal con la nueva. La insultaban y la muchacha estaba siempre con la lágrima en el ojo.
Re: Un relato colectivo
Daniel se paró frente a su casa, algo le dijo que no debía entrar. Con la mirada inquieta se dirigió a la acera de enfrente y lentamente comenzó a inspeccionar todo lo que le rodeaba, principalmente los coches aparcados. Cuando se aseguró que nadie había dentro de ellos se tranquilizó, cruzo y se introdujo rápidamente en su portal, subió a pie en vez de hacerlo en el ascensor y con el corazón latiéndole metió la llave en la cerradura, abrió silencionsamente y cerró la puerta tras de sí.
Inmediatamente se dirigió al teléfono y comprobó las llamadas recibidas. Dos de ellas le intraquilizarón pero su cara se transformó cuando vió las llamadas de Raquel, descolgó, pero enseguida se dijo que no era prudente, nadie debía rastrear su regreso a casa, la llamaría desde cualquier lugar, estaba deseando oirla, pero la prudencia le hizo controlar sus deseos.
Ya en su dormitorio cogió una bolsa de viaje y en ella empezó a introducir las cosas que pensaba le harían falta incluido un cargador pra el móvil. Tenía hambre, pero tambien se negó el ir a la cocina, todo debía aparentar que no había pasado por allí. De pronto le vino a la mente que tampoco debía coger su coche. Guardaba dinero suficiente en la casa como para no tener que utilizar las tarjetas,; me alquilaré uno - se dijo- descolgó una cazadora que hacía tiempo no usaba y tan siguilosamente como entró salió de la casa.
Inmediatamente se dirigió al teléfono y comprobó las llamadas recibidas. Dos de ellas le intraquilizarón pero su cara se transformó cuando vió las llamadas de Raquel, descolgó, pero enseguida se dijo que no era prudente, nadie debía rastrear su regreso a casa, la llamaría desde cualquier lugar, estaba deseando oirla, pero la prudencia le hizo controlar sus deseos.
Ya en su dormitorio cogió una bolsa de viaje y en ella empezó a introducir las cosas que pensaba le harían falta incluido un cargador pra el móvil. Tenía hambre, pero tambien se negó el ir a la cocina, todo debía aparentar que no había pasado por allí. De pronto le vino a la mente que tampoco debía coger su coche. Guardaba dinero suficiente en la casa como para no tener que utilizar las tarjetas,; me alquilaré uno - se dijo- descolgó una cazadora que hacía tiempo no usaba y tan siguilosamente como entró salió de la casa.
No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano
Jacinto Benavente.
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Re: Un relato colectivo
Carlos conocía a Daniel desde que su memoria recordaba. Sus padres ya eran amigos cuando nacieron, así que se vieron crecer uno al otro como si fueran hermanos. Nada les separó nunca. Ni siquiera que Daniel conquistara a la chica que más le había gustado en la vida.
- Tienes razón Raquel, Daniel últimamente a penas me contaba nada. Si te soy sincero pensé que había algún problema entre vosotros y aunque le pregunté directamente siempre me contestó con un "no, no, tranquilo que no pasa nada".
Raquel se levantó del sillón y volvió a coger el teléfono. Había algo dentro de ella que le inquietaba y necesitaba más que nunca hablar con él. De nuevo colgó. Intentó la llamada al móvil que estaba apagado porque casi siempre se le olvidada cargarlo. Le mandó un mensaje: - Llámame, tenemos que hablar.Te quiero Borró el final y lo cambió por: - Besos
- Me voy a pasar por su casa. - dijo Daniel levantándose
- Le he llamado y no está. -contestó Raquel con el teléfono aún en la mano.
- Pues le esperaré hasta que llegue. - le dijo, aunque en realidad éstaba pensando que lo mismo no quería cogerlo.
- Carlos, si le ves... si le ves...
-Sí, le diré que te llame, no te preocupes.
Y Raquel le dio un abrazo y un beso antes de abrir la puerta.
-Gracias por todo, Carlos. Tenemos mucha suerte de tener un amigo como tú.
-Ya sabes que siempre puedes contar conmigo.- y se despidió de ella con un beso en la frente.
- Tienes razón Raquel, Daniel últimamente a penas me contaba nada. Si te soy sincero pensé que había algún problema entre vosotros y aunque le pregunté directamente siempre me contestó con un "no, no, tranquilo que no pasa nada".
Raquel se levantó del sillón y volvió a coger el teléfono. Había algo dentro de ella que le inquietaba y necesitaba más que nunca hablar con él. De nuevo colgó. Intentó la llamada al móvil que estaba apagado porque casi siempre se le olvidada cargarlo. Le mandó un mensaje: - Llámame, tenemos que hablar.
- Me voy a pasar por su casa. - dijo Daniel levantándose
- Le he llamado y no está. -contestó Raquel con el teléfono aún en la mano.
- Pues le esperaré hasta que llegue. - le dijo, aunque en realidad éstaba pensando que lo mismo no quería cogerlo.
- Carlos, si le ves... si le ves...
-Sí, le diré que te llame, no te preocupes.
Y Raquel le dio un abrazo y un beso antes de abrir la puerta.
-Gracias por todo, Carlos. Tenemos mucha suerte de tener un amigo como tú.
-Ya sabes que siempre puedes contar conmigo.- y se despidió de ella con un beso en la frente.
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