Robots que se hacen querer
Un estudio presentado por los investigadores Ja-Young Sung y Rebecca Grinter demuestra que los propietarios de robots acaban desarrollando una relación de carácter emocional con sus máquinas. La investigación, presentada durante la conferencia de Interacción Humano-Robot de Amsterdam, y desarrollada durante un año entre 400 usuarios de la aspiradora robótica Roomba, ha descubierto que muchos de ellos no sólo han dado un nombre y género al aparato, sino que hasta incluso lo visten de las más diversas formas.
Según los investigadores, los humanos tendemos a desarrollar una visión de nuestros robots domésticos que trasciende la de mero instrumento mecánico, y por ello queremos proporcionarles cierta individualidad que los distinga del resto de los robots de su clase. Además, la gente tiende a tratar con cierto “respeto” a las máquinas que han sido vestidas o personalizadas de alguna forma.
Esta conducta no parece un caso limitado al ámbito domótico. Según un artículo publicado recientemente por el diario estadounidense The Washington Post, los soldados norteamericanos de servicio en Iraq desarrollan vínculos emocionales con las familias de robots Packbot y Talon, encargados de la detección y desactivación de bombas y minas, llegando a sentir una gran tristeza cuando alguno de ellos es destruido por una explosión.
Una de las aplicaciones de este tipo de estudios es descubrir qué parámetros estimulan sentimientos positivos o negativos hacia los robots, empezando por su aspecto externo, para así diseñar modelos con los que podamos coexistir con mayor comodidad y naturalidad.

Indice
Calendario
FAQ
Buscar
Registrarse
Conectarse








